Capítulo 4
Era demasiado tarde para arrepentirse, ni siquiera lo pensó, Jung Min ahora estaba ahí, en esa cafetería donde se suponía lo había visto pero no lograba recordarlo.
Primero se quedó parado afuera intentando convencerse de no entrar, al fin y al cabo no sabía qué hacía allí, pero entró a los quince minutos. Luego se quedó sentado en una de las mesas, uno de los meseros lo había atendido, pero no era el chico que él esperaba, aún así vio la carta y se pasó así unos minutos más, veía lo que el menú ofrecía y veía si el chico de la otra vez estaría allí, intentó decidirse por pedir algo pero no lo consiguió.
- Puedo recomendarle algo para tomar.
- Yo puedo elegir, gracias, no necesito de su ayuda.
- Pe… pero…
- Gracias – el mesero se retiró algo enfadado, pero recordó eso de que “el cliente siempre tiene la razón”.
- Esto es una estupidez, ni siquiera está – se decía en voz baja y algo molestó mientras veía el menú de arriba para abajo y viceversa sin importarle el pedir algo o no. El mesero se acercó de nuevo y no se veía de buen humor que digamos.
- Lo siento joven, si no va a ordenar algo…
- Hola Saeng – el chico se sentó justo enfrente del chico indeciso - ¿me puedes traer un pastel de fresas? – Jung Min lo miró sorprendido al reconocer esa voz.
- Jun… pero…
- Falta media hora para empezar mi turno y no creo que al jefe le moleste si no traigo el uniforme.
- Ok, te lo traeré, pero ¿y él? – Min aún no salía de su impresión.
- Oh a él sólo tráele un café latte.- no pudo evitar sonreír al mirar el rostro de confusión de Min.
Ni Min ni Jun habían dicho una sola palabra, al parecer ambos esperaban que el otro dijera algo. Saeng llegó con su orden y fue cuando Jun al fin dijo algo:
- Sabía que te vería pronto - sonrió y comió de su pastel.
- ¿Por qué estabas tan seguro de eso?
- No lo sé, solo tenía ese presentimiento – seguía sonriente y Min no sabía si irritarse con eso o sentirse feliz, tenía un conflicto de emociones.
- Gracias – dijo muy apenas.
- ¿Gracias por qué?
- Por ayudarme el otro día – Jung Min estaba avergonzado y no lo veía, tomó su taza de café y tomó un sorbo.
- Tú hubieras hecho lo mismo.
- No, no lo hubiera hecho, menos si era alguien desconocido.
- Entonces soy una buena persona – Min lo volteó a ver y Hyung Jun aprovechó para sonreírle ampliamente. Jung Min de pronto sintió que el mundo se detuvo y que solo existían ellos dos, ahí sentados frente a frente, mirándose uno al otro.
- Bueno, es hora de entrar a trabajar. – se levantó, hizo una reverencia y se retiraba
- Jung Min… - Jun volteó a verlo y vio que estaba sonrojado – Me llamo Jung Min.
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